Durante estos últimos años, James Mollison ha viajado por todo el mundo fotografiando los distintos lugares en los que duermen los niños. Como veis, no utilizo las palabras dormitorio ni habitación a propósito, pues muchos de estos sitios no merecen ser calificadas como tales.
Tristemente en ellas vemos reflejados signos del mundo adulto, como la desigualdad económica y el incumplimiento de los derechos de los niños. También podemos ver cómo uno se define por medio de sus posesiones, que no son más que objetos acumulados bajo unas determinadas circunstancias.
Obviamente estas fotografías forman parte de un estudio subjetivo, de modo que la realidad de cada imagen no es totalmente representativa para cada país, sólo orientativa. Sin embargo, ver las condiciones en las que algunos niños viven da mucho que pensar.
Brasil
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